La historia transcurre en 1938, en la India colonial,
en pleno movimiento de emancipación liderado por Mahatma Gandhi.
Se celebra una boda que bien podría ser un entierro:
casan a Chuyia (Sarala), una niña de 8 años,
con un moribundo que fallece esa misma noche.
Se quema su cuerpo en la orilla de un río sagrado y Chuyia
se prepara para el destino que han escogido para ella.
Se le afeita la cabeza e ingresa en un ashram para viudas
donde deberá pasar el resto de su vida,
convertida en un altar viviente consagrado a la memoria del fallecido.

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